Lo que le pasó a Hawaii ya le está pasando a la ciencia.

El nuevo álbum de Bad Bunny denuncia la colonización disfrazada de gentrificación. Esto está pasando en todos los ámbitos, y por supuesto que en el científico también.

Lo que le pasó a Hawaii ya le está pasando a la ciencia.
Bad Bunny me recordó que también están gentrificando la ciencia de mi país.

A mí, igual que a ustedes, el nuevo álbum de Bad Bunny me tiene en un increíble CHOKEHOLD. No les puedo explicar lo que me URGE, NECESITO ir a algún bar y desconocerme con EoO de fondo. Además, tengo que admitir que KLOuFRENS me arruinó la vida. Verdaderamente unhealed me.

Dejando esos comentarios aparte, el álbum tiene un mensaje muy bonito donde se celebran las raíces latinas del Conejo, pero también se denuncia la colonización disfrazada de gentrificación y como las personas de países desarrollados nos ganan cada vez más territorio -físico y cultural- en nuestro contexto latinoamericano.

Esto está pasando en todos los ámbitos, y por supuesto que en el científico también.

Hace unas semanas, vi un reel de Henriette Raventós (una REINA que se convirtió en la última recipiente del Premio Nacional de Ciencia del MICITT aquí en Costa Rica btw) donde hablaba de la investigación helicóptero. Leyendo un poco más sobre este tema, me di cuenta que es básicamente sobre lo que canta Bad Bunny en DTmF:

La “investigación helicóptero” o “ciencia neo-colonial” -en realidad también le dicen investigación parasítica, que le calza perfecto en mi opinión- se refiere al patrón en el que investigadores de países desarrollados realizan estudios en comunidades vulnerables sin involucrar o beneficiar realmente a los científicos locales o a los pobladores del lugar de donde sacan los datos.

En este tipo de investigaciones, los científicos acaudalados llegan a comunidades locales para recolectar datos y muestras, generalmente por un corto período. Lo anterior evita que se cree un compromiso real o a largo plazo con la comunidad. Una vez que colectan los datos y tienen lo que necesitan, los investigadores regresan a sus países millonarios, y las comunidades se quedan sin los beneficios de las investigaciones.

Frecuentemente, en estos estudios, los científicos locales son usados para dar apoyo logístico y para ser intermediarios, pero no se les contrata por su experiencia. Hay una tendencia a no reconocer su participación en la investigación. Las publicaciones resultantes, usualmente solo contribuyen a la carrera de los científicos que son de los países ricos y debilita el desarrollo de la capacidad del desarrollo científico local.

Por otro lado, muchos fondos para la investigación en los países en desarrollo suelen venir de programas académicos y de cooperación internacional. ¿Qué pasa? Hay una fuga de recursos y un "robo a los donante", ya que una gran proporción de esos fondos internacionales puede acabar en los países más ricos a través de honorarios de consultoría, gastos de laboratorio en universidades ricas, gastos generales o compra de equipos costosos, contratación de expatriados y demás....

¿Qué se puede hacer?

Ciertamente la solución no es cerrar cualquier oportunidad de colaboración. Después de todo, la ciencia se enriquece de la diversidad y la cooperación. Pero, tampoco se debería permitir que los científicos del norte global solo digan “I’M LATINA ENOUGH” y que sigan explotando los recursos científicos que tenemos.

Las personas que trabajan en la academia, podrían moverse a enfoques más éticos y equitativos. Por ejemplo, hay revistas que, como parte de sus requisitos de publicación, piden la inclusión de investigadores e instituciones que sean originarios del país de donde la mayoría de datos fueron obtenidos, así como la aprobación de comités de ética locales.

Otras acciones más individuales podrían ayudar también. Llegar a acuerdos pre-colaboración donde se asegure que la ciencia producida sea también para el beneficio local, es una buena manera de combatir esta problemática.

Promover estos controles y otras acciones (como procurar la gestión local de recursos lo máximo posible) pueden ayudarnos a mitigar los efectos de esta colonización científica.

En fin, I didn't ask to be born latino, no más tuve suerte. ¡Qué viva la ciencia criolla, bad bunny, y el sapo concho!